6 d’octubre del 2012

EL TIMO DEL IONIZADOR

Ya he escrito algunas veces sobre ciertos productos que utilizan, supuestamente, las propiedades del magnetismo, los iones o los hologramas para curar enfermedades, apartar espíritus, limpiar la ropa, descalcificar el agua, ahorrar combustible u otras lindezas por el estilo. He prevenido al lector de este blog sobre tales artefactos como un descarado engaño por sus falsos efectos. Como, probablemente, la lectura de este blog es muy limitada parece que siguen cayendo incautos. Y seguirán. Pero no por ello me cansaré de mofarme y desenmascar a los timadores.

El último que he encontrado es el Limpiador iónico. Se trata de un dispositivo mágico, según sus distribuidores, lo cual ya nos debería hacer pensar que hay gato encerrado. Esto sigue la línea de los numerosos artefactos mágicos, entre los que os puedo recordar algunos

La ECOBOLA, para lavar sin detergentes
La pulsera holográfica, cura-todo, tanto que hasta la ministra llevaba una.
Los sistemas magnéticos para usos varios.

Bueno, pues vamos a añadir uno más a la lista el limpiador iónico intergaláctico, modelo star-wars.


No voy a entrar a fondo en el rollo técnico pero voy a dar algún detalle, simple, para que lo entendamos todos. Para que sepamos todos algo más.
El agua tiene una propiedad importante: está compuesta de iones positivos (H+) y negativos (OH-) y moléculas de agua neutra H2O y resulta ser que se cumple siempre que la concentración de H+ multiplicada por la de OH- es constante e igual a 0,00000000000001 (el 1 en catorceava posición, por eso el agua neutra tiene pH 7, 7x2=14). Y hagamos lo que hagamos este valor será el mismo siempre. Si añadimos vinagre (o cualquier ácido) al agua aumentarán los iones positivos (H+) y disminuirán los negativos(OH-) de forma tal que el resultado de multiplicar las concentraciones de ambos será el mismo. Si añadimos un álcali (lejía o sosa) pasará lo contrario, aumentarán los negativos (OH-) y disminuirán los positivos pero el resultado de multiplicarlos será el mismo. ¿Y si hacemos pasar corriente eléctrica?: Lo mismo. ¿Y si ponemos un campo magnético?: lo mismo.  ¿Y si rezamos un padrenuestro?: lo mismo.
O sea, que iones, lo que se dice iones habrá los mismos en agua pura, que en agua con descargas eléctricas, que en agua bendita. Si no añades algo (ácido o álcali) aquí no pasa nada. Bueno, sí que pasa: que algunos se enriquecen vendiendo tonterías a cuatro incautos crédulos.
Otro timo más, el de los ionizadores. 

1 comentari:

Txorigorri ha dit...

La publicidad recurre al prestigio de la ciencia y de la tecnología con el fin de conseguir que sus anuncios sean atendidos y creídos, al igual que se utiliza a un personaje famoso como respaldo de calidad. Por eso, muchos de los productos que consumimos habitualmente basan su eficacia en sofisticadas propiedades que ni los más instruidos científicos han oído ni leído nunca, aprovechándose que el ciudadano medio carece de los mínimos conocimientos científicos para entender lo que se dice o para saber si lo que se afirma es cierto o no.
Artículos como éste son de agradecer y debieran publicarse más a menudo, aunque quien debiera de hacerlo es el Ministerio de Sanidad a través del Instituto Nacional de Consumo